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Cómo calcular qué deshumidificador industrial necesitas: litros por día, no metros cuadrados

Cómo calcular qué deshumidificador industrial necesitas: litros por día, no metros cuadrados

Respuesta corta: un deshumidificador industrial se dimensiona por carga de humedad, medida en litros de agua por día, no por metros cuadrados. La carga es la suma de cuatro aportes —aire exterior que entra, agua que libera el proceso o el producto, personas y difusión por la envolvente— y la parte principal se calcula así:

Litros/día = volumen (m³) × renovaciones por hora × 1,2 kg/m³ × diferencia de humedad absoluta (g/kg) ÷ 1.000 × 24

Hay un segundo paso que casi nadie hace: la capacidad que dice la ficha no es la que vas a obtener. Esa cifra se mide a 30 °C y 80 % de humedad relativa. Si tu bodega opera a 18 °C con 50 % de objetivo, el aire que el equipo procesa contiene 3,4 veces menos agua por kilo. La máquina no falla: simplemente hay menos que condensar.

Acá está la fórmula completa, un caso resuelto con cifras chilenas, la tabla psicrométrica para que hagas el tuyo, y los precios reales de la línea industrial —verificados en catálogo el 20 de septiembre de 2026—, que es un dato que en este rubro nadie publica.

1. Por qué elegir por metros cuadrados es el error que más caro sale

Casi toda la oferta del mercado se presenta así: «138 litros para 200 m²», «720 litros para 1.000 m²». Es una referencia comercial útil para ordenar un catálogo, pero no es un criterio de diseño, porque dos recintos de la misma superficie pueden tener cargas de humedad que difieren en un factor de cinco.

Piensa en dos bodegas de 1.000 m² en Chile:

  • Una bodega logística sellada en Santiago, con portones que se abren dos veces al día y mercadería seca.
  • Una planta de proceso en Talcahuano, con lavado de piso diario, portón abierto en turno y aire de mar entrando todo el día.

Mismo metraje. Cargas completamente distintas. Si compras por m², una de las dos queda mal servida — y en la práctica suele ser la segunda, que es justamente la que tiene el problema.

Los metros cuadrados solo determinan cuánto aire hay que mover para que la deshumidificación llegue a todo el recinto. La cantidad de agua que hay que sacar la determinan otras cuatro cosas.

2. Los cuatro aportes que hay que sumar

2.1 Infiltración y ventilación: casi siempre el más grande

Es el aire exterior que entra por portones, juntas, extractores y ventilación forzada. En la mayoría de las bodegas chilenas este es el aporte dominante, y es el único que se puede calcular con precisión sin instrumentar el proceso.

Depende de tres cosas: el volumen del recinto, cuántas veces por hora se renueva su aire (ACH, renovaciones por hora) y la diferencia de humedad absoluta entre el aire de afuera y el que quieres adentro.

2.2 El proceso o el producto

Agua que se libera dentro del recinto: hormigón en secado, piso recién lavado, fruta u hortaliza que transpira, ropa en lavandería industrial, superficie de piscina, madera verde. Este aporte es el que más varía y el que hay que medir o estimar caso a caso. En obras de construcción y secados de emergencia suele superar a todos los demás juntos.

2.3 Las personas

Cada persona libera vapor al respirar y transpirar. En cálculos de climatización se trabaja con órdenes de magnitud de 50 a 100 gramos de agua por hora y persona según la actividad física. Es un aporte menor en una bodega con cuatro operarios y relevante en una planta con cuarenta.

2.4 Difusión por muros y losa

Humedad que migra a través de la envolvente, y capilaridad desde el radier cuando no hay barrera de vapor. Suele ser el aporte más pequeño salvo cuando hay un problema constructivo, y en ese caso ningún deshumidificador lo resuelve: lo administra, mientras el problema de origen siga ahí. Si tu recinto tiene manchas de humedad ascendente en la base de los muros, el orden correcto es diagnosticar primero el tipo de humedad y después dimensionar.

3. La fórmula, paso a paso

Carga de infiltración (kg/h) = V × ACH × 1,2 × (W_ext − W_int) ÷ 1.000

V = volumen (m³) · ACH = renovaciones por hora · 1,2 kg/m³ = densidad del aire
W_ext y W_int = humedad absoluta exterior y objetivo, en gramos por kilo de aire seco

Multiplica por 24 y tienes los litros por día (1 kg de agua = 1 litro). Los valores de W salen de la tabla del punto 6. Los de ACH dependen de qué tan hermético sea el recinto y de cuánto se abren los portones: un galpón bien sellado y con portones controlados trabaja en el rango bajo; uno con carga y descarga continua, en el alto. Es el parámetro que más conviene verificar en terreno, porque es el que más mueve el resultado.

Los 5 pasos, en orden

1
Define la condición objetivo. ¿A qué humedad relativa y temperatura necesitas mantener el recinto? No es lo mismo 60 % para evitar corrosión que 45 % para conservar electrónica o packaging.
2
Mide la condición exterior de diseño. No el promedio anual: el día malo. En la costa chilena, una mañana de 14 °C con 90 % de humedad.
3
Calcula el volumen y estima las renovaciones por hora. Superficie × altura libre, y una tasa de renovación coherente con la operación real.
4
Suma los aportes internos: proceso, personas y difusión.
5
Corrige por condiciones de operación y recién ahí elige el equipo. Este último paso es el que explica el punto 5 de este artículo.

4. Caso resuelto: bodega de 1.000 m² en Chile

Tomemos una bodega de 1.000 m² con 6 metros de altura libre —6.000 m³— que debe mantenerse a 18 °C y 50 % de humedad relativa para proteger mercadería sensible al moho y a la corrosión. A esa condición, el aire interior contiene 6,39 gramos de agua por kilo de aire seco.

Ahora el exterior, en tres escenarios reales del país, con una tasa de renovación de 0,5 por hora (un galpón cerrado con operación moderada):

Condición exterior g/kg exterior Diferencia Carga por infiltración
Santiago, mañana de invierno: 12 °C / 85 % 7,39 1,00 g/kg 87 litros/día
Concepción o Valparaíso: 14 °C / 90 % 8,94 2,55 g/kg 221 litros/día
Santiago, tarde de primavera: 22 °C / 60 % 9,03 2,64 g/kg 301 litros/día

a) La misma bodega, en dos ciudades, necesita el doble o el triple

No es una diferencia de matiz: son 87 litros contra 221. Un equipo dimensionado para el escenario de Santiago queda corto en la costa desde el primer día.

b) La primavera exige más que el invierno

Esto contradice la creencia más extendida del rubro, y es aritmética simple: el aire caliente carga mucha más agua. Una tarde de 22 °C con 60 % de humedad relativa —que se siente seca— trae más gramos de agua por kilo que una mañana de 12 °C con 85 %, que se siente húmeda. La humedad relativa engaña porque es un porcentaje respecto de lo que ese aire podría contener a esa temperatura; lo que hay que sumar es la cantidad absoluta.

c) La tasa de renovación manda

Con la misma bodega en Santiago en invierno: 52 litros/día a 0,3 renovaciones por hora, 87 a 0,5 y 174 a 1,0. Sellar juntas y disciplinar la apertura de portones puede ahorrar más capacidad instalada que cualquier decisión de marca.

Si a los 221 litros/día del escenario costero le sumas 12 litros/día por cinco operarios (asumiendo 100 g/h por persona, un supuesto de este ejemplo) y el agua del lavado diario de piso, se ve por qué la respuesta razonable para ese caso está en el rango de los 250 a 300 litros/día en condiciones de operación — y por qué esa no es la misma cifra que la de la ficha.

5. La trampa de la capacidad nominal

Esta es la parte que decide si el equipo comprado rinde o decepciona.

La capacidad que declara un deshumidificador se mide en condiciones de ensayo, típicamente 30 °C y 80 % de humedad relativa. En esas condiciones el aire contiene 21,51 g de agua por kilo. En tu bodega a 18 °C y 50 % contiene 6,39.

Es 3,4 veces menos agua disponible por cada kilo de aire que el equipo procesa. El serpentín es el mismo y el ventilador mueve el mismo caudal, pero hay mucho menos que condensar por pasada. La caída de rendimiento no es un defecto: es física.

Hay un segundo mecanismo en juego, el punto de rocío. Para que salga agua, el serpentín tiene que quedar más frío que el punto de rocío del aire que lo atraviesa:

Condición del aire Punto de rocío Lectura práctica
30 °C / 80 % (ensayo) 26,2 °C Condensa con facilidad
25 °C / 70 % 19,1 °C Condiciones cómodas
20 °C / 60 % 12,0 °C Ya exige más al equipo
18 °C / 50 % 7,4 °C El serpentín debe bajar de 7 °C
15 °C / 60 % 7,3 °C Riesgo de escarcha en el serpentín
12 °C / 85 % 9,6 °C Frío y húmedo: el peor caso operativo

Bajo unos 15 °C de ambiente, un equipo por condensación entra en ciclos de descongelamiento cada vez más frecuentes, y pierde horas productivas. Ahí es donde cambia la tecnología correcta.

Regla de dimensionamiento: calcula la carga en litros/día en tus condiciones y elige un equipo cuya capacidad nominal tenga holgura suficiente sobre esa cifra. Cuanto más frío y más seco sea tu objetivo, mayor debe ser la holgura. Pedirle al proveedor la curva de capacidad a distintas temperaturas —no solo el número grande del catálogo— es la pregunta más útil que puedes hacer en una cotización.

6. Tabla de referencia: cuánta agua hay en el aire

Esta es la tabla que necesitas para completar la fórmula. Todos los valores son cálculo propio con la fórmula de Magnus (coeficientes 17,62 y 243,12 °C) a presión atmosférica normal, y son reproducibles con cualquier calculadora psicrométrica.

Temperatura Humedad relativa Humedad absoluta (g/kg aire seco) Punto de rocío
10 °C 80 % 6,08 6,7 °C
12 °C 85 % 7,39 9,6 °C
14 °C 90 % 8,94 12,4 °C
15 °C 60 % 6,33 7,3 °C
18 °C 50 % 6,39 7,4 °C
18 °C 70 % 8,98 12,4 °C
20 °C 60 % 8,71 12,0 °C
20 °C 80 % 11,67 16,4 °C
22 °C 55 % 9,03 12,5 °C
25 °C 70 % 13,88 19,1 °C
27 °C 60 % 13,38 18,6 °C
30 °C 80 % 21,51 26,2 °C

Fíjate en las filas de 15 °C / 60 % y 18 °C / 50 %: 6,33 y 6,39 g/kg. Prácticamente la misma cantidad de agua, con 3 grados y 10 puntos de humedad relativa de diferencia. Eso es exactamente lo que la humedad relativa esconde y lo que hace que los cálculos «a ojo» fallen.

7. Condensación o desecante: cuál corresponde a tu caso

No son dos gamas de precio del mismo producto. Son dos principios físicos distintos, y cada uno tiene su rango.

7.1 Por condensación (refrigerante)

Enfría el aire bajo su punto de rocío, el agua condensa y escurre. Es la tecnología de prácticamente toda la línea industrial de uso general. Su rango cómodo: ambientes sobre 15–18 °C, con humedad relativa media o alta. Bodegas, plantas, lavanderías, piscinas temperadas, obras en clima templado. Es la opción más eficiente en litro por kWh cuando hay calor y humedad disponibles.

7.2 Desecante (rotor)

Adsorbe el agua en un material desecante, sin depender del punto de rocío. Funciona donde el otro pierde eficacia: cámaras frías, ambientes bajo 10 °C, o procesos que exigen humedad relativa muy baja, como conservación de electrónica, farmacéutica o liofilizados.

La regla para decidir es simple: si tu condición objetivo tiene un punto de rocío bajo 5 °C, o el recinto opera en frío, el camino es desecante. Si estás sobre 15 °C buscando 50–60 %, es condensación.

8. Cinco casos chilenos y qué mueve la cifra en cada uno

8.1 Bodega logística seca

Manda la infiltración. El cálculo del punto 4 es directamente aplicable. La palanca más barata es sellar y disciplinar los portones antes de comprar capacidad.

8.2 Obra en secado (hormigón, yeso, pintura)

Manda el producto, no el aire. Una losa liberando agua durante días puede aportar del orden de cientos de litros diarios, según espesor, superficie, edad y temperatura. Es la aplicación donde más se subdimensiona, y también donde el arriendo suele tener más sentido: la necesidad es intensa pero acotada en el tiempo.

8.3 Sala eléctrica, de servidores o de tableros

Manda la condición objetivo, no el volumen. Son recintos chicos que exigen humedad relativa baja y estable para evitar corrosión y condensación sobre superficies frías. El criterio de diseño es el punto de rocío, no los litros.

8.4 Agroindustria y cámaras de proceso

Manda la temperatura de operación. Si el proceso corre bajo 10 °C, el equipo por condensación no es la herramienta; ahí entra el desecante.

8.5 Piscina temperada

Manda la superficie de agua y la diferencia de temperatura entre el agua y el aire. La evaporación es continua y predecible, y el objetivo no es solo la mercadería sino la estructura del recinto.

9. Capacidades y precios reales de la línea industrial Casatec

Ningún competidor chileno publica estos precios: la norma del rubro es cotizar por contacto. Esta tabla está verificada en catálogo el 20 de septiembre de 2026. Las capacidades y coberturas son las que declara cada ficha; la disponibilidad cambia, así que confírmala al cotizar.

Modelo Capacidad nominal Cobertura según ficha Precio Disponibilidad al 20-09-2026
JHK-138 138 L/día 200 m² $2.490.000 4 unidades
RTF-165 165 L/día 250 m² $2.990.000 1 unidad
RTF-240 240 L/día 350 m² $4.670.000 3 unidades
RTF-290 290 L/día 400 m² $5.290.000 3 unidades
RTH-385 385 L/día 500 m² $6.980.000 3 unidades
RTH-530 530 L/día 800 m² $7.670.000 3 unidades
RTH-720 720 L/día 1.000 m² $9.390.000 3 unidades

Cómo leer esta tabla después de todo lo anterior: la columna de cobertura en m² es orientativa. La que importa es la de litros por día, comparada con la carga que calculaste y corregida por tus condiciones de operación.

Si tu necesidad es temporal —una obra, un secado de emergencia, una temporada—, tiene más sentido evaluar la modalidad de arriendo que inmovilizar capital en un equipo que usarás tres meses.

10. Checklist antes de pedir una cotización

  1. Superficie y altura libre del recinto (para el volumen real, no el de planta).
  2. Condición objetivo: temperatura y humedad relativa a mantener, y por qué.
  3. Condición exterior de diseño: la peor, no el promedio.
  4. Régimen de apertura: cuántas veces al día se abren portones y por cuánto tiempo.
  5. Aportes internos: proceso, lavados, personas por turno.
  6. Continuidad: ¿24/7 o por turnos? ¿Permanente o por campaña?

Y una pregunta para el proveedor: «¿cuál es la capacidad de este equipo a 18 °C y 50 % de humedad relativa?». Quien pueda responderla con una curva está dimensionando. Quien responda con el número grande del catálogo está vendiendo.

11. Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula la capacidad de un deshumidificador industrial?

Se calcula por carga de humedad en litros por día, no por metros cuadrados. La carga es la suma de la infiltración de aire exterior, el agua que libera el proceso o el producto, el aporte de las personas y la difusión por la envolvente.

¿Cuántos litros por día necesito para una bodega de 1.000 m²?

Depende de dónde esté y de cuánto se abra. Una bodega de 1.000 m² y 6 m de altura, mantenida a 18 °C y 50 % con media renovación de aire por hora, necesita alrededor de 87 litros diarios solo por infiltración en invierno en Santiago, y unos 221 litros diarios en la costa.

¿Por qué mi deshumidificador industrial saca menos litros que los que dice la ficha?

Porque la capacidad nominal se mide en condiciones de ensayo, típicamente 30 °C y 80 % de humedad relativa. Si tu recinto opera a 18 °C con 50 %, hay 3,4 veces menos agua disponible para condensar por cada kilo de aire procesado.

¿Necesito más capacidad de deshumidificación en invierno o en primavera?

Contra lo que parece, muchas veces en primavera y verano, porque el aire caliente transporta más agua en términos absolutos.

¿Qué son las renovaciones de aire por hora y por qué importan tanto?

Son las veces que el aire del recinto se reemplaza completamente por aire exterior en una hora. La carga por infiltración es directamente proporcional a ese número.

¿Cuándo conviene un deshumidificador desecante en vez de uno por condensación?

Cuando el recinto opera en frío o el objetivo de humedad es muy bajo, como cámaras frías, farmacéutica o conservación de electrónica.

¿Conviene arrendar o comprar un deshumidificador industrial?

Depende de la duración de la necesidad. Para secados de obra o emergencias, el arriendo evita inmovilizar capital en un equipo que quedará detenido la mayor parte del año.

¿Qué pasa si el deshumidificador industrial queda subdimensionado?

El equipo queda funcionando de forma continua, sin apagar nunca, consumiendo energía las 24 horas y sin alcanzar la humedad objetivo. Sale caro dos veces.

Si tienes el metraje, la altura y la condición objetivo de tu recinto, ya tienes lo necesario para hacer este cálculo.

Y si prefieres que lo revisemos contigo antes de cotizar, en Casatec dimensionamos el equipo a partir de tu carga real de humedad. Escríbenos con tus datos y te respondemos con la capacidad que corresponde y con las alternativas de compra o arriendo.

 

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